La obsolescencia continua o revolución perpetua es un fenómeno en el que las tendencias de la industria, u otros elementos que no se corresponden inmediatamente con las necesidades técnicas, exigen una readaptación continua de un sistema. Este trabajo no aumenta la utilidad del sistema, pero es necesario para que este siga cumpliendo sus funciones. [ 1 ]
Razones no intencionadas
La obsolescencia continua puede ser involuntaria. Un ejemplo de obsolescencia continua, en gran medida involuntaria, se da cuando la creciente demanda de videojuegos con gráficos y experiencia de usuario exigentes choca con un largo tiempo de desarrollo para un nuevo título. Si bien un juego puede prometer ser aceptable o incluso revolucionario si se lanza según lo previsto, un retraso lo expone al riesgo de no poder competir con mejores juegos lanzados durante ese período (por ejemplo, Daikatana ), o de ser continuamente reescrito para aprovechar las mejores tecnologías a medida que estén disponibles (por ejemplo, Duke Nukem Forever ). Este último comportamiento es un ejemplo de un antipatrón de desarrollo de software .
Razones intencionales
La obsolescencia continua también puede ser intencional, por ejemplo, cuando una aplicación intenta ser compatible con la salida de otra aplicación ampliamente utilizada. En este caso, la empresa de software responsable de esta última puede variar repetidamente su formato de salida, obligando al desarrollador de la primera a invertir continuamente recursos para mantener actualizada su compatibilidad, en lugar de utilizarlos para ampliar las funcionalidades o mejorar la competitividad del producto. Muchos acusan a Microsoft de hacer precisamente esto con los formatos de archivo utilizados por su suite de aplicaciones Office . [ 2 ]
Véase también
Referencias
- Antipatrones
- Obsolescencia